Nuestra política exterior es pacífica, solidaria y comprometida con la paz, la amistad y la cooperación. Es respetuosa del Derecho Internacional y la Carta de la ONU. No agrede, no amenaza y no interfiere en los asuntos de otros Estados.
Es inconcebible que la mayor y agresiva potencia económica, militar y tecnológica del mundo pueda usar el pretexto calumnioso de afirmar sentirse amenazada por una nación de las dimensiones de Cuba.